“NO AL PROYECTO DE CODIGO DE FALTAS”. (Por Carta Abierta Mendoza)

Ya se instrumenta un Código parecido en la ciudad de Mendoza. Sirve para multar y hostigar a personas con escasos recursos (caso “trapitos”), y para hacer persecución encubierta a opositores políticos, imponiéndoles enormes multas ante cada concentración o movilización.
Ahora se envía un proyecto de Código a la Legislatura de Mendoza, con el poco disimulado propósito de disciplinar a la población y limitar las expresiones opositoras. El proyecto lesiona garantías constitucionales elementales, y da un enorme poder de control a la policía, que podría detener por 12 horas sin dar razones de ello a nadie.
El proyecto llega a límites sorprendentes, dignos de una sociedad autoritaria y semifeudal: se multa a los padres por lo que hagan sus hijos, en una insólita puesta de castigo a tercera persona (art. 50); se retoma la añeja y abandonada noción de “desacato” (art. 46), que se quitara en su momento por señalamiento de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos; se sanciona los contenidos que se escriban en las redes sociales (art. 55, inc. c), lo cual implica una peligrosa intromisión en la privacidad de los ciudadanos.
Las multas previstas son impagables para buena parte de la población, y las penas que se prevén, en procesos que no permiten que exista defensor oficial(debe ser pagado por el presunto “contraventor”) conllevan largos arrestos hasta por 90 días.
Es un proyecto que confunde la moral con moralina. Sirve a desatar reacción contra los más débiles y contra los opositores políticos (se pena “organizar manifestaciones o reuniones públicas”, art. 55 inc. i), a la vez que es altamente ambiguo en la definición de qué es aquello punible, con lo cual se permita enorme arbitrariedad en la interpretación de los casos (p.ej., se castiga “causar molestias o perturbaciones a alguien”) (??). Claramente se hacen objeto de persecución trabajadoras sexuales (“incitación pública a prácticas sexuales”, art. 83) y hasta mendigos (“mendicidad amenazante o agraviante”, art. 89), en muestra de crueldad extrema.
Evitemos el dislate de este retorno al oscurantismo. Movilicémonos para impedirlo. Desde los legisladores oficialistas, es bueno que piensen que no serán gobierno eternamente: mañana podrán aplicarse estas normas a ellos o a sus correligionarios. Desde todo el espectro legislativo, que no se hagan cómplices de este directo ataque a las libertades públicas: después será más difícil denunciarlo.
Y que todos sepan lo obvio: la evidente colisión de diversos artículos del proyecto con libertades y garantías establecidas por la Constitución Nacional llevará a la judicialización inmediata del proyecto si fuera aprobado, en todas las instancias provinciales, nacionales e internacionales que caben.
Esperemos que prime la cordura y que se retire o rechace el proyecto, para que no se eche más leña al fuego de una conflictividad social que nadie puede ignorar que está en flagrante crecimiento.-

CARTA ABIERTA MENDOZA.-

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