Mendoza tiene la primera biblioteca pública del país.

Desde este jueves 28, los autores mendocinos tienen un espacio público para la divulgación y comercialización de sus obras.

La Secretaría de Cultura de la provincia abrió las puertas de la librería pública Gildo D’Accurzio, la primera de su tipo en el país y que funciona en el edificio de la secretaría, Av. España 1260 esquina Gutiérrez de la Ciudad de Mendoza.

Los títulos que se pueden adquirir en este novedoso espacio abarcan diversos géneros y son solamente de autores mendocinos. Pueden encontrarse diversos formatos como libros, música, cine y reproducciones de artistas plásticos, entre otros.

La librería tiene como protagonista la gran colección de libros editados, en diversas épocas, y los producidos recientemente por Ediciones Culturales, pero con la intención de que todos los artistas que quieran comercializar su producción tengan un espacio disponible.

En el acto de inauguración, el secretario de Cultura, Diego Gareca dijo: “Hoy estamos abriendo las puertas a la primera librería pública del país. La idea es crear ese espacio que necesitaban los escritores y los artistas mendocinos que producen música, libros, fotografía, cine, entre otras manifestaciones. La intención de la librería Gildo D’Accurzio es un homenaje al gran imprentero, que ayudó tanto a los escritores mendocinos. Decimos que es la primera librería pública, porque no existe un antecedente en el país, donde el Estado se involucre con este tipo de iniciativa y abra un espacio para comercializar los productos que se producen en su propio territorio. Nosotros tenemos Ediciones Culturales, donde producimos mucho material bibliográfico y este año volvemos a editar, como sello discográfico, toda la obra de Mario Matar. Justamente todo este material es el que va a estar a disposición de la gente. Además, algo que es muy importante, es que no se les va a cobrar a los autores por vender sus obras”.

El funcionario destacó que “esta librería es de suma y vital importancia, sobre todo porque era un pedido de los escritores, porque era muy costoso editar un libro y, una vez que se lograba, no había muchos espacios para ofrecerlos. Ahora tendrán su espacio. Reconocemos, también, el trabajo importantísimo que ha hecho, durante muchos años, el quiosco ubicado en Peatonal y San Martín, un sitio histórico para los artistas mendocinos”.

La propuesta de la Secretaría de Cultura es ofrecer un espacio para los mendocinos y generar, además, vínculos con el sector turístico, para que en el centro de Mendoza puedan adquirir este tipo de materiales, para quienes nos visitan y quieran tomar conocimiento de la obra de autores locales de distintos géneros.

Un referente de nuestra cultura

Gildo D’Accurzio fue uno de los personajes más importantes de la cultura mendocina. Desde su imprenta y sello editorial publicó y difundió el trabajo de decenas de autores locales que, de otro modo, se hubieran perdido por obra de la censura de la dictadura militar.

En 2015, se descubrió una placa que recuerda que, en la esquina de Buenos Aires y Rioja, de la Ciudad de Mendoza, donde actualmente funciona el teatro bar Los Angelitos, alguna vez D’Accurzio tuvo su imprenta, desde la que salieron títulos y autores que trascendieron las fronteras provinciales y nacionales.

En aquella oportunidad, Rodolfo Braceli calificó a la imprenta de D’Accurzio como una “maternidad”, por el nacimiento que allí tuvieron tantos libros, y destacó la figura del imprentero casi como la de un mecenas. “Siempre le íbamos a pagar, algún día”, ironizó Braceli sobre lo que D’Accurzio nunca cobraba, ya que publicaba a los escritores mendocinos sin pedir nada a cambio.

El destacado periodista mendocino dijo además que “la imprenta era como madera santa para los clavos literarios” y recordó que Julio Cortázar, mientras vivía en Mendoza, dudó sobre publicar uno de sus libros en una editorial de Buenos Aires o en la imprentita de Mendoza, destacando así la importancia que tenían los libros que nacían en esa esquina del centro.

D’Accurzio quiso vender por muy poco dinero la imprenta, que luego funcionó durante un tiempo en la cárcel, más tarde en el Círculo de Periodistas, hasta perderse, por último.

En la imprenta de D’Accurzio nacieron libros de autores como Fernando Lorenzo, Alberto Rodríguez (h), Antonio Di Benedetto, Tejada Gómez y hasta la segunda edición del primer libro de Braceli, Pautas eneras, ya que la primera edición fue quemada por el gobierno de facto de entonces.

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