En el Día Internacional de los Pueblos Indígenas, el Parque del Aborigen cambia de nombre.

El espacio ubicado en el Parque Parque General San Martín se denominará “Parque de los Pueblos Originarios”. El acto oficial se desarrollará el próximo miércoles 23, desde las 10.

Según datos de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), los pueblos indígenas representan más de 5.000 grupos distintos en unos 90 países y hablan una gran mayoría de las aproximadamente 7.000 lenguas del mundo. Están constituidos por 370 millones de personas aproximadamente, es decir, más del 5% de la población mundial y, sin embargo, se encuentran entre las poblaciones más desfavorecidas y vulnerables.

El 23 de diciembre de 1994, la Asamblea General de las Naciones Unidas instituyó la celebración del Día Internacional de las Poblaciones Indígenas el 9 de agosto, en conmemoración del día en que el Grupo de Trabajo sobre Poblaciones Indígenas de la Subcomisión de Prevención de Discriminaciones y Protección a las Minorías celebró su primera reunión, en 1982.

La Asamblea General, en su resolución, proclamó a 1993 Año Internacional de las Poblaciones Indígenas del Mundo, y el primer Decenio Internacional de las Poblaciones Indígenas del Mundo, que comenzó el 10 de diciembre de 1994. La decisión apuntó a fortalecer la cooperación internacional para la solución de los problemas con que se enfrentan las comunidades indígenas en materia de derechos humanos, protección del medio ambiente, desarrollo, educación y salud, entre otros.

Por pedido de las comunidades originarias de nuestra provincia, durante el mes de la Madre Tierra, el Parque del Aborigen, ubicado en el Parque General San Martín, se denominará Parque de los Pueblos Originarios.

El próximo miércoles 23, a las 10, en el Parque General San Martín, se celebrará el acto de cambio de nombre. El secretario de Ambiente y Ordenamiento Territorial invitó a los integrantes de la comunidades originarias de la provincia a participar en la celebración y explicó: “Creemos que la participación de cada una de las comunidades es fundamental, ya que este espacio fue concebido para honrar la memoria de quienes fueron los habitantes originarios y en las comunidades actuales perdura su legado”.

¿Por qué se utiliza “pueblos originarios” en lugar de “aborigen”?

El profesor Rubén Herrera, director del Centro Cuyano de Investigación Histórico-Social-Mendoza (CCIHS Mendoza) y referente de la Región Cuyo del Consejo Educativo Autónomo de Pueblos Indígenas de Argentina (CEAPI-Nacional Educación Intercultural Bilingüe), precisó el alcance del término pueblo originario. “Se trata del conjunto de personas que provienen de poblaciones asentadas con anterioridad a la conquista y que se encuentran dentro de las actuales fronteras de un Estado, poseen historia, usos y costumbres y, en muchos casos, idioma, formas de organización y otras características culturales comunes con las cuales se identifican sus miembros, reconociéndose como pertenecientes a la misma unidad sociocultural”, señaló el especialista. Y agregó: “Los miembros mantienen vínculos con su espacio de ocupación tradicional bajo una lógica socio-espacial. En tanto, el término originario hace referencia a cualquier grupo de personas que poblaron un lugar, cualquiera que este sea, antes de la conquista”.

El especialista explicó además que el concepto rompe con el etnocentrismo, puesto que no se refiere únicamente a los originarios de América, como generalmente se cree. “Originarios existieron en todo el mundo, y los recuerdos de la cultura originaria, es decir, no occidental, están en todo el mundo, no solamente en América”, señaló.

El término indígena

Respecto del término indígena, Herrera explicó que se relaciona directamente con el sustantivo Indias, nombre del continente al que creyó llegar Colón en 1492. De allí que a los pobladores de América se les denominó “indios” por una equivocación. En este sentido, este concepto es etnocéntrico, en tanto se refiere únicamente a los pobladores del continente americano y hace pensar que la filosofía de unidad con la realidad que los llamados indígenas defienden es patrimonio exclusivo de estas tierras. Lo cual reduce su importancia, haciéndolo parecer como algo regional y folclórico, y no así universal como la filosofía occidental.

El concepto indígena, aceptado por la Organización Internacional del Trabajo (OIT) en 1989, no está fuera de este contexto. En un primer momento, se intentó dar uniformidad a las personas olvidando la diferenciación. Posteriormente, se optó por utilizar reconocimiento del otro, mediante la inclusión del término pueblos indígenas en el convenio 169 de la OIT.

Como para aclarar más la utilización de un término y el otro, en los últimos años a nivel nacional, y por acuerdos de las organizaciones internacionales, el término pueblos indígenas se está usando para diferenciar a los pueblos originarios migrantes que por diferentes razones viven fuera de su territorio de origen ancestral, pues en casi todos los estados y provincias, y en nuestro caso en Mendoza, se ha producido una gran migración de pueblos (desde su territorio ancestral actual Chile, Bolivia, Perú, y provincias del Norte y Sur Argentino) a otro territorios donde no lo poblaron originariamente. Es por ello que se usa este término de indígena para diferenciar al pueblo que no tiene asentamiento originario en el territorio que en la actualidad está habitando.

El término aborigen y sus diferentes acepciones

El profesor Herrera sostiene que otra de las cuestiones debatidas en los parlamentos internacionales y nacionales de las Organizaciones de Pueblos Originarios es la que respecta al término aborigen: la palabra aborigen deriva de dos términos del latín:

1-Abo = desde y Origo= origen
Desde el origen de los tiempos, por lo tanto, la denominación sería correcta, de no ser por “otras acepciones que no dejan tan bien parados a los pueblos originarios”.
2-Ab – Origo el prefijo Ab, en latín significa negación: Los Sin Origen. Esta última derivación es la que se toma como verdadera por las Organizaciones de Pueblos Originarios, teniendo en cuenta la capacidad de autodeterminar a qué definición adherir.

Con este aporte, apuntamos a cambiar otra realidad injusta que ha permitido la pérdida paulatina de nuestra identidad ancestral: la segregación de la tríada sociedad/cultura/civilización.

“Es crucial aclarar que la visión no occidental u originaria no significa de ningún modo volver al pasado. Implica, por el contrario, fortalecer una nueva propuesta ontológica, gnoseológica y epistemológica que responda las condiciones de vida actuales, en complementación con la propuesta de la visión occidental”, concluyó el profesor Rubén Herrera.

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